Al pan, pan y al frío un sweater!


Alguna vez mencione que mi madre era una tejedora empedernida, lo cual determino que en la infancia, a mis hermanos y a mi, no nos faltara jamás un buen pulóver que además de abrigarnos, nos destacaba cual letra con acento, entre el abecedario de niños que éramos en las cuadras de mi barrio.
Coloridos, originales e ingeniosos eran los suéteres que mamá nos hacia y así pasábamos los inviernos rodeados de lanas. Será quizás por dicha característica que me ha quedado esta sensación de que la lana es sinónimo de abrazo y de amor, además de su destacada calidez.

Por eso cada invierno, adquirir una prenda nueva de esta fibra textil es una costumbre que adoro, aunque antes me resultaba mas sencillo confiar en las calidades y menos problemático mantenerlas en buen estado...
Esta inquietud me motivo a consultar con dos expertas, los secretos de este noble elemento para compartirlo con ustedes y por supuesto recurrí a quienes en mi juicio lo son!









Dolores Reynal, quien, como ya les he mencionado, se dedica a diseñar y producir prendas tejidas; me contaba que la lana, básicamente es una fibra suave y ondulada que se obtiene de la piel principalmente de ovejas, aunque también se producen lanas de otros animales como el guanaco, el camello, la alpaca, el conejo de angora, la llama, la vicuña y la cabra mohair entre otros y que sus calidades no solo dependen de ello, sino de los cuidados, la alimentación y el clima en donde estos animales han sido criados. Generalmente se los esquila una vez al año, en épocas de primavera y comienzos del verano; o dos en las regiones en las que el clima es templado.
Esta data despejo entonces, la idea de imaginar a las pobres ovejitas peladas y muertas de frío en el medio del campo, lo cual seria cruel y le quitaría toda la magia al calorcito que la lana nos da!
Por otro lado, según sus recomendaciones, siempre es bueno tener en cuenta que los tejidos deben llevar una etiqueta que indique claramente el porcentaje de lana que contienen ya que ello nos dará una noción de su calidad y sobre todo de la relación entre el costo y el producto.







Si bien mi mamá no se decido a comercializar sus tejidos, podría decir con certeza que en otras épocas, sus producciones fueron cuasi a niveles industriales, lo que le valió una galopante "epicondolitis" conocida como "codo de tenista" que la hace merecedora del titulo "experta" y por ello aquí, comparte sus experiencias:

"Aprendí a tejer distintos puntos, en mi paso por colegio de monjas Herminia Gallo de Haedo, aunque mi pasión por el tejido finito comenzó cuando mi tía Olga me enseñó a tejer una batita de bebé, lo que me dio la oportunidad de ser muy creativa y construir a partir de una hebra en ovillo.

Es difícil reconocer la lana al 100%, si pudiéramos prender fuego a una de estas hebras, veríamos que la pura lana deja olor a pelo quemado mientras que las mezclas; que las hay también de excelente calidad; dejan un residuo plástico.
La lana natural es generalmente opaca y es la que pica si se la usa sobre la piel, mientras que las lanas mezcla con poliéster, viscosa, seda, lino, algodón, lurex, spandex, etc, tienen algo de brillo.
Aunque la tecnología y el precio de la lana pura, ha hecho que cada vez se use más mezcla; si esta es buena, abarata el costo de las prendas considerablemente, conservando similares resultados
Mi preferida es la Merino, que es lana 100% patagónica, de una increíble textura y durabilidad, ya que es la mas finita y la típica que no 'hace pelotitas'.
En la actualidad por tiempos y costos, como no suelo tejer con lanas gordas, me he inclinado por lanas con mayor cantidad de acrílico pues teniendo recaudos en su cuidado, permanece en muy buen estado durante un tiempo considerable, para su uso.
El secreto es lavarlas siempre con agua fría, no centrifugarlas sino solo quitarles agua y extenderla sobre una toalla y NUNCA COLGARLAS.
El mismo tratamiento sirve para la lana pura pues esta no se deforma o encoge, pero si se 'APELMAZA'."

Y aquí les dejo para finalizar una muestra de la maestría de estas, las manos de mama y el último tejido que me hizo.
(Ya que estamos paso factura, ponete las pilas vieja y tejete otro para mi!)
No se si se aprecia en la foto, pero este sueter tiene fácil 10 años y además de que aun conserva el pelo, no tiene ni una pelotita!



Gracias Dolores por estar siempre dispuesta a participar en mis ideas y mostrarnos mas acerca de tu universo!
Gracias ma! Aunque me resulto muy figurativo y tus consejos serán realmente muy útiles, no recomiendo llevar a cabo el ejemplo de incendiar una hebra... ahora entiendo de donde saco mi hermano la idea de incendiar el lavadero de casa aquella vez, dejándome completamente en bolainas...

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